jueves, 11 de septiembre de 2008

Clase creativa


Un buen libro es un buen libro. Así de simple.

Cuando cientos de libros se publican al año para enseñarnos cómo gestionar mejor nuestras organizaciones o nuestro talento a mi me vienen dos eternas preguntas a la cabeza: ¿Tan mal están nuestras organizaciones? y ¿Hay tanto que decir? Desgraciadamente a ambas preguntas contesto con un sí.

Y aunque si bien es cierto que en ocasiones existen libros con demasiadas cosas en común, creo realmente en la eficacia de este material para descubrirnos nuevos enfoques, nuevas herramientas y sobre todo, nuevas estrategias.

Ese es el caso de este magnífico libro. Un compendio de elementos muy bien estudiados y argumentados que ponen de manifiesto que debemos prestar más atención a este fenómeno denominado "clase creativa". Un concepto creado por Richard Florida que Juan Carlos Cubeiro ha transformado para convertirlo en un compendio de clases. Profesionales que aportan confianza, orientación al cliente, proactividad, ingenio e iniciativa. Una clase necesaria, una clase que servirá de ariete contra la crisis. Contra ésta y contra cualquier otra.

Pero el libro no sólo nos demuestra quienes son o qué aportan, si no que además nos da técnicas muy fáciles de implementar para atraer, gestionar (que no retener) e incluso crear trabajadores con este perfil.

Personalmente existe una parte que me ha encantado y así se lo hice saber al autor. El factor eureka.

Tras especificar la teoría de Arquímedes, resume "flotar o no flotar no depende sólo de la materia de la que estés hecho sino también del líquido laboral y afectivo en el que se intenta nadar"
Algo que nos ayuda a todas las personas a descubrir en ocasiones el porqué no estamos funcionando y dónde debemos actuar para superar esos lastres o debilidades.

El capítulo va avanzando y llega mi parte preferida, una historia sobre un monje y una flor. Quizá porque la moraleja que saco resume mi filosofía de observar las cosas simples, aquellas que no le prestamos atención por su "normalidad". Quizá porque la manera de enseñar es cercana a la mia y me identifico. El caso es que el capítulo crece por momentos.

Finaliza con una explicación fabulosa del uso de la sorpresa y de su utilización positiva en nuestro desarrollo. Algo sin duda muy oportuno y muy cercano a mi actitud.

Pero bueno, ese es sólo una de las partes de este práctico libro. Tiene doce más. Cuatro horas de lectura bien acompasada que repleta de referencias, te abre a un universo de descubrimiento fantástico y a una conclusión lapidatoria:

"la clase creativa está aquí y para tener un futuro exitoso, debes contar con ella"

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