jueves, 16 de octubre de 2008

¡Abrácelos!


Jack Mitchell comienza su libro, ¡Abrácelos!, contando el caso de una joven y estupenda profesional que, al ser preguntada acerca de las razones que le llevaron a dejar su trabajo en Nueva York por otro empleo en una tienda de ropa en Connecticut, explicó que en la otra compañía nunca le transmitieron de forma personal que la valoraban.

Esta anécdota recoge un sentimiento que experimentan miles de profesionales y que provoca la falta de motivación, de ilusión y que repercute directamente en la alta rotación. Para Mitchell, consejero delgado de un grupo de tiendas de moda, el secreto para lograr un ambiente satisfactorio no está exclusivamente en el dinero, sino que se encuentra en multitud de pequeños detalles que marcan una gran diferencia y que él resume en: amabilidad, confianza, orgullo, inclusión y reconocimiento.

Estudio de los abrazos
El autor insiste en la importancia de cuidar al máximo a empleados y clientes, sobre todo a los trabajadores, a los que llama "abrazadores", ya son ellos los que se encargan directamente de atender las necesidades de los clientes. Por eso, Mitchell dedica todo un capítulo a explicar los criterios que hay que tener en cuenta para contratar a una persona: integridad; actitud positiva; pasión por escuchar, aprender y crecer; competencia y confianza y amabilidad.

Entre las características de los cinco abrazos, destaca la importancia que concede a la conexión humana, a la que considera clave para que los empleados disfruten en el trabajo, e incluso lo consideren un juego.

Sobre la confianza, que califica como el principio más importante de todos, comenta que lo fundamental es tener expectativas y valores, no reglas y normas. "Que existan montones de reglas provoca que la gente se sienta insegura, piensan que uno está probando su integridad. Lo cual se traduce en: "no confío en ti". Sin embargo, "las expectativas son acordadas por ambas partes, y pueden cumplirse de diferentes maneras por distintas personas. No hay dos individuos idénticos en talento, fortaleza, motivaciones o personalidad, así pues ¿por qué todos tienen que seguir unas reglas rígidas?".

Sentirse parte de la compañía es otro de los aspectos que hay que potenciar. Mitchell apuesta por crear un ambiente de trabajo atractivo con tecnología actualizada, accesible y ofrecer continuas oportunidades de formación. También insiste en abrir la firma al entorno familiar y fomentar la participación, ya que de esta manera crece el sentimiento de orgullo y de formar parte de un determinado equipo.

Respecto al reconocimiento, el autor explica que, aunque no hay que olvidar la importancia de una adecuada remuneración, saber que el trabajo realizado es satisfactorio es una de las mejores fórmulas para aumentar la motivación y el sentimiento de pertenencia.

1 comentario:

Eva Lucas dijo...

Rubén, ojalá nos "abrazaran" en el trabajo, pero eso sería como pretender que nos "abrazaran" en la sociedad. Las empresas sólo son un reflejo de la sociedad. Son micro-unidades sociales en las que están representados los diferentes tipos de personalidades.
Hay empresarios que practican este "abrazo": los paternalistas. Pero esto también tiene efectos negativos (al igual que en la vida personal).
Al igual que en nuestro día a día intentamos rodearnos de personas que nos reporten positividad creo que en el trabajo deberíamos buscar lo mismo.
Si los "abrazadores" actúan siendo sinceros, bienvenidos! Lo negativo sería que los empresarios utilizaran estas tácticas simplemente como "imagen" sólo para incrementar la productividad.
Quizás no conozco bien el tema y me equivoco. Espero tus correcciones. :)
Feliz dia a tod@s!